El amor y el odio son las pasiones que mueven el mundo. Escribir sobre ellas es mi pasión, sólo espero que leer mis palabras sea la tuya.Clara.
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jueves, 26 de julio de 2012
CUENTOS DE AMOR, DESAMOR Y OTROS MALES - AGUSTÍN
AGUSTÍN
Lo primero que hizo al abrir los ojos fue buscarla con la mirada. Giró la cabeza a la derecha y buscó su cabeza en la almohada. No estaba. Cerró los ojos y suspiró.
Pasó un buen rato tumbado en la cama sin moverse mirando fijamente el techo.
Pasadas las diez decidió que ya era hora de levantarse. No le apetecía en absoluto pero sabía que no tenía otra opción. Fue a la cocina y preparó dos cafés con leche con tostadas. Lo puso
en una bandeja y lo llevó al salón, donde solía desayunar.
Sólo se dio cuenta que había preparado dos tazas cuando fue a servirse el azúcar. Aquel pequeño detalle le hizo derrumbarse. Dejó la taza sobre la mesa auxiliar y sosteniendo su cabeza entre las manos sollozó amargamente. Aquello era lo más duro que nunca le había pasado en su vida y por primera vez se supo clarísimamente incapaz de superarlo.
Emilia era y había sido el gran amor de su vida. De hecho, sonrió al recordarlo, había sido su único y verdadero amor.
Había pasado con ella los mejores momentos de su vida y recordaba todos los instantes que
habían compartido juntos. Recordó la primera vez que la vio, desde el primer segundo supo
que aquella mujer tenía que ser para él aunque ella no lo tuvo tan claro como él. De hecho, le
costó un par de meses conseguir que ella siquiera se fijara en él.
El teléfono le sacó de sus pensamientos. El identificador de llamadas le reveló que quien
llamaba era Martina, ¡pobrecita! Desde que todo había sucedido no había dejado de llamarle ni
un solo día y casi no le dejaba ni a sol ni sombra. Sin embargo, Agustín necesitaba sentir su
soledad. De hecho tenía que asumir que ahora estaba solo. Emilia no estaba y no iba a volver y él tenía que empezar a aprender a ser uno. Ya no eran Emilia y Agustín ahora sólo era Agustín, y le costaba aceptarlo.
Tomó una decisión. Con paso firme y seguro se dirigió al baño y se dio una larga ducha. Se
afeitó cuidadosamente, se perfumó y se puso sus mejores galas.
El tibio sol de marzo acarició su rostro cuando salió a la calle. Vacilante, dio sus primeros pasos en la calle tras meses de encierro voluntario. Pronto se fatigó y decidió sentarse en un banco cerca del precioso jardín que había cerca de su casa. Observó los rosales florecidos, las palomas que volaban entre los pinos y las jóvenes parejas que iniciaban su amor. Aquello le animó, aquello era la vida. Algunas cosas terminaban pero la vida seguía su discurrir implacable. El mundo no se había detenido; su mundo había dejado de existir pero el mundo seguía girando.
Inspiró y se levantó del banco. Sabía muy bien hacia dónde iba, era algo que había tratado de
evitar durante meses pero tenía que hacerlo. Tenía que hablar con ella y aclarar todo lo que
pasaba por su cabeza.
Disfrutó del paseo y apenas advirtió que había llegado a su destino. Atravesó la puerta de
entrada y aunque sólo había estado allí una vez no vaciló en ningún momento y en pocos
minutos estuvo frente a ella.
Todo el discurso que había preparado en su cabeza se le esfumó en cuanto la vio. Sus ojos se
llenaron de lágrimas y un sollozo se apoderó de su garganta. Se había prometido a sí mismo
que no lloraría, que estaría bien y que aquello era lo mejor para él. Sin embargo, en aquellos
instantes no podía recordar nada de eso.
Emilia le miraba sonriendo dulcemente, tal y como él la recordaba. No podía dejar de mirarla y
no podía evitar que aquella congoja se fuera apoderando de él. Pronto fue incapaz de
controlarse y lloró como un niño. No le importaba hacerlo ni que nadie le viera llorar, lo había
estado evitando todos aquellos meses pero supo que ya no podía más. Lloró y lloró. No supo
cuánto tiempo estuvo allí llorando sin poder hablar. Finalmente, con los ojos enrojecidos y la
voz ronca dijo:
-Emilia, desde que nos conocimos nunca había pasado tanto tiempo sin verte. Estos cuatro
meses han sido los más duros, amargos y difíciles de mi vida. No sé qué hago hoy aquí... Sólo
quería estar cerca de ti porque créeme, mi amor, que no sé, no puedo y no quiero vivir sin ti.
Sabía lo mucho que te quería, lo mucho que te quiero, pero nunca imaginé el dolor tan intenso
que sentiría si no estás conmigo. Estoy sordo, ciego y mudo sin ti. Eras el sol alrededor del cual orbitaba toda mi existencia y ahora que ya no estás no sé qué va a ser de mí. Dime ahora, ¿cómo quieres que siga viviendo sin ti?
Emilia, desde la foto de su lápida, le sonrió.
lunes, 18 de junio de 2012
CHRISTMAS SUN 14
Apenas
faltaban tres días para el festival. Los días pasaban rápidos y
felices para Asun. Su padre se había recuperado totalmente y ya
estaba en casa. Ella repartía su tiempo entre sus padres, el
festival y Roberto. Su vida había dado un giro radical y pese a todo
se sentía feliz. Durante la convalecencia de su padre había
recuperado su antigua idea de escribir una novela y ya tenía algunas
ideas. Se sentía pletórica y en paz.
A
mediodía, se despidió de Roberto y se encaminó hacia casa de sus
padres. Encontró a su padre sentado en su butaca, colocada junto a
la ventana. Los tibios rayos de sol se colaban por entre las
cortinas.
-¡Hola
papá! –saludó contenta besándolo con cariño.
-Hola
cielo, ¿qué tal va todo? –preguntó tomándola de la mano con
ternura.
-Ya
sabes que no me gusta alardear pero creo que este festival va a ser
recordado durante mucho tiempo –contestó ella – Por cierto, ¿qué
es eso que huele tan bien?
Una
voz desde la cocina respondió a su pregunta.
-Es
cordero asado. Ven a ayudarme –gritó su madre desde allí.
Después
de comer Francisco subió a descansar a su habitación. Su mujer le
acompañó. Asun se quedó trabajando en su novela. Estaba
entusiasmada. La vibración de su móvil la sacó del trabajo.
Distraída leyó el mensaje. Esbozó una sonrisa. Te espero bajo
el muérdago. Me muero por volver a tenerte entre mis brazos.
Contestó el mensaje.
Diez
minutos después su teléfono volvió a sonar. Distraída contestó:
-Roberto,
por favor, necesito un poco de...
- Sun? Are you Sun? I’m Steve Thomson and I...
Asunción
dejó de teclear en su ordenador y trató de concentrarse en lo que
decía su interlocutor. La cabeza empezó a darle vueltas. Nueva
York, Art&Fashion, incorporación inmediata...
Salió
a la calle sin apenas abrocharse el abrigo, corriendo y con prisa por
llegar a la escuela, donde sabía que encontraría a Roberto. Abrió
la puerta y gritó:
-¡¡Roberto!!
¡¡Roberto!! ¿Dónde estás? ¡¡Roberto!!
-Pero
bueno, ¿qué pasa? Asun, ¿Francisco está bien? ¿Ha ocurrido algo?
–estaba asustado y el aspecto agitado de ella no le ayudaba a
calmarse.
-Roberto,
Roberto ¡es maravilloso! Un milagro navideño, Thomson me ha llamado
y bueno tengo que incorporarme inmediatamente. Me ofrecen la
dirección de Art&Fashion, ¡comprendes! ¡¡Art&fashion!! Un
sueldazo alucinante y han prometido buscarme un nuevo apartamento.
Volveré a las fiestas, a relacionarme con... –Asun se interrumpió.
Roberto no contestaba y su rostro había palidecido - ¡Pero dime
algo, Roberto!
Roberto
la abrazó y ocultó su cara tras el hombro de ella. Con voz serena
respondió:
-¿Es
eso lo que quieres? ¿Es eso lo que te va a hacer feliz? ¿Qué hay
de tu novela?
Ella
se deshizo de su abrazo, retrocedió un par de pasos y se enfrentó a
su mirada.
-Roberto,
volvería a estar en el centro del mundo. Es un puesto incluso mejor
que el que perdí. Volveré y les daré a todos una lección, ¡Sun
Martin ha regresado! –respondió ella triunfal.
-Si
eso es lo que quieres no seré yo quien se oponga, Asunción. Lo
único que te pido es que no olvides quién eres y qué es lo que
realmente quieres –contestó él con voz grave -¿Cuándo tienes
que incorporarte?
-Cuanto
antes. Hay un autobús que sale en un par de horas. Si lo cojo llego
a Madrid para coger el primer avión de la mañana, ¿por qué no me
acompañas? Pasaríamos la Navidad en Nueva York, sería estupendo...
Roberto
la interrumpió:
-No,
Asun, ese es tu sueño. Mi vida está aquí, tengo un montón de
chavales ilusionadísimos con su fiesta y...
-¡Oh,
Dios mío! ¡La fiesta! ¡La había olvidado! –le cortó Asunción
-¿Crees que podríais sustituirme? No quisiera parecer egoísta pero
es mi oportunidad de volver a...
-Por
eso no te preocupes. Yo me encargo. ¿Qué vas a hacer con tus
padres? –la interrogó él.
Estaba
sufriendo como hacía mucho tiempo que no sufría. Había creído
tocar la felicidad con la punta de los dedos y nuevamente el destino
se la arrebataba. Sin embargo, quería tanto a Asunción que lo
último que deseaba era interponerse en sus sueños. Estaba tratando
de disimular el dolor que sentía aunque con cada nueva respuesta de
Sun se le iba haciendo más difícil.
-¡Mis
padres! No les he dicho nada. Pero lo entenderán, esta vez será
diferente; mantendré el contacto: vendrán a visitarme y yo volveré
a Pozuelo cada vez que tenga ocasión. Además, aquí dejo algo
pendiente –dijo mirándole fijamente.
-Lo
sé, cariño, lo sé. Vamos, no te preocupes, tienes mucho que hacer
–dijo él empujándola suavemente hacia la puerta -Llámame cuando
te instales –la besó suavemente en los labios y cerró la puerta.
Se apoyó contra la puerta; cerró los ojos y un par de lágrimas se
deslizaron por sus mejillas.
Dos
horas después, Asunción sentada en la última fila del autobús
repasaba lo ocurrido desde que había recibido la propuesta de
Thomson. Recordó la escena con Roberto y rememoró la vivida con sus
padres: habían reaccionado muy bien y le habían dado todo su apoyo,
ni un reproche había salido de sus labios y habían prometido
visitarla en cuanto Francisco estuviera completamente recuperado.
Cerró
los ojos e imaginó su vida en Nueva York. Volvería triunfante. Su
carrera había dado un paso de gigante: ya no era editora de una
revista de moda y sociedad, ahora iba a ser la directora de una de
las más prestigiosas revistas de Nueva York que aunaba arte y moda.
Volvería a las fiestas más importantes, tendría siempre a su
disposición mesa en cualquiera de los restaurantes más chic,
viviría en un lugar privilegiado y escribiría una magnífica
novela. Aquí interrumpió sus pensamientos, ¿a quién estaba
tratando de engañar? Su nuevo trabajo sería tan o más estresante
que el anterior y eso significaba llegar tarde a casa cada día,
trabajar todos los días de la semana y apenas tener tiempo para
sí... Alejó esta idea de su cabeza y se concentró en la redacción
de la carta de presentación que tenía que entregarle a Thomson en
cuanto llegara.
Llegó
a Madrid a última hora de la noche. En el aeropuerto ya no había
nadie. Se alojó en un hotel cercano. A primera hora de la mañana,
se dirigió allí. Centenares de personas se agolpaban en la
terminal. Asun preguntó:
-¿Qué
ocurre?
La
señora a la que había dirigido la interrogación contestó en un
castellano con marcado acento americano:
-Han
cerrado el aeropuerto de Nueva York. Hay un temporal como no se
recordaba. El vuelo está suspendido.
Resignada
Asun se dirigió hacia la sala VIP. Sacó su ordenador y dio los
últimos retoques a su carta de presentación. Pidió un vodka y
repasó mentalmente todo lo que tenía que hacer en cuanto llegara a
Nueva York. Lo primero, instalarse en un buen hotel y descansar.
Después, vestirse lo más elegantemente que pudiera y presentarse en
Art&Fashion. Tras la reunión, comenzaría a visitar los
apartamentos que la revista hubiera buscado. También iría de
tiendas, le parecía que habían pasado años desde la última vez.
Vio su reflejo en el espejo del final de la sala. ¿Quién era
aquella mujer? Llevaba el pelo recogido en un moño bajo, sin apenas
maquillar y con aquel viejo jersey negro, ¡qué horror! ¿Qué
pasaría si alguien la viera así? ¿Qué iban a pensar? De un trago
vacío su copa. ¿Quién iba a verla? No había dejado a nadie en
Nueva York, ninguna persona la había echado de menos y nadie se
había interesado por su suerte. Había dejado la ciudad de forma
fulminante y nadie la había llamado. Se preguntó qué había dejado
allí: un gran futuro profesional y ningún futuro personal. Aquel
pensamiento le dolió. Pidió otra copa. Ella era una triunfadora,
quería triunfar. Quería escribir. Por primera vez lo tuvo claro.
Sólo ella podía decidir su destino, sólo ella podía tomar las
riendas de su vida y encaminarla en la dirección adecuada. Espoleada
por ese pensamiento salió de la sala VIP y se dirigió hacia el
mostrador de la compañía.
-Disculpe,
¿sabe cuándo saldrá el vuelo?
-De
momento, todos los aeropuertos de la ciudad están cerrados hasta
nueva orden. Si usted tiene prisa por llegar le recomiendo que tome
un vuelo hasta Philadelphia y desde allí trate de conectar con Nueva
York en tren. Esto siempre que lo que usted desee sea estar en casa
para Navidad –contestó la joven tras el mostrador.
-Sí,
eso es lo que quiero. Voy a pasar la Navidad en casa.
Llegó
a las doce del mediodía. Aceleró el paso y con el corazón en un
puño caminó hacia el lugar de su cita. No sabía si había hecho
mal o bien. Lo único que sabía es que ella era la dueña de su
destino. Ella había elegido.
Abrió
las puertas de par en par y un tenso silencio la rodeó. Decenas de
ojos la observaban curiosos. Por primera vez supo que había tomado
la decisión correcta. Con paso firme atravesó el pasillo. Él la
miraba fijamente sin apenas poder dar crédito a lo que sus ojos
veían. Asunción le rodeó con sus brazos y susurró en su oído:
-Sé
quién soy y sé qué es lo que quiero. Esto –dijo mientras le
besaba suavemente pero con pasión.
Roberto
contestó a su beso con una furia que la dejó sin aliento. Los
aplausos del público les devolvieron a la realidad. Azorados, se
separaron.
-Bien,
creo que ahora es mi turno. Tenía que hablaros de la Navidad en
Nueva York....
Sus
padres, en el fondo de la sala, aplaudieron orgullosos a su hija.
lunes, 11 de junio de 2012
CHRISTMAS SUN 13
Al
entrar en la habitación del hospital encontró a su madre sujetando
el tazón de leche de Francisco, pues éste aún estaba demasiado
débil como para desenvolverse por sí solo en la tarea. Pilar le dio
un par de tiernos besos en la frente a su marido, mientras éste
sorbía la leche aún muy caliente. Se miraban con dulzura. Ella
cuidaría de él intentando mejorar el desvelo que había demostrado
día a día desde hacía ya algo más de treinta años. La vida les
había vuelto a dar una segunda oportunidad y no había hecho falta
pronunciar ni una sola palabra para saber que no la desaprovecharían.
Intentarían amarse aún más cada día, disfrutando minuto a minuto
de la compañía del otro, complaciendo a la persona amada siempre y
repitiéndose a cada momento que no podrían vivir uno sin el otro.
-Buenos
días, papás. ¿Qué tal has pasado la noche? -preguntó Asun
sonriendo y regalando un par de besos a cada uno.
-Hola
cariño. Estoy mejor, y sólo deseo que el doctor me dé el alta
médica para pasar las Navidades junto a vosotras en casa -contestó
Francisco.
-Así
será, papá. Ya lo verás -aseguró Asun cogiendo una de las manos
de su padre acariciándola.
Asun
deseaba exteriorizar todas sus emociones tras el descubrimiento del
álbum en el armario de sus padres, pero no sabía cómo iniciar la
conversación. Durante muchos años habían guardado silencio al
respecto, pero ella ya no podía soportar más aquel mutismo sin
sentido. El deseo de expresar su arrepentimiento, pedirles perdón y
proclamarles su nuevo amor renovado era demasiado fuerte. E,
inevitablemente, mientras todos estos pensamientos colmaban su mente
rompió a llorar. Su angustia se desbordaba.
-Asun,
mi amor, ¿qué te ocurre? -le preguntó Pilar con desazón.
-Mamá,
un sentimiento muy grande invade mi corazón. Tengo que hablaros. Os
pido que me dejéis deciros cuánto necesite, aunque sé que mis
palabras no podrán reparar el dolor que os he causado durante todos
estos años. Estoy muy arrepentida y… -decía Asun sin poder
levantar la mirada del suelo mientras sus lágrimas se perdían al
caer de su rostro.
-Cariño,
¿de qué te vas a disculpar? Somos tus padres y te queremos, Asun
-dijo Pilar abrazando a su hija.
-Deja
que hable, Pilar. Necesita hablarnos para tranquilizarse. Déjala que
hable -afirmó Francisco extendiendo su mano, cogiendo la de Pilar y
acercándola a él.
-Gracias,
papá -dijo Asun aún más emocionada -durante estos años he
intentado esconderme de cualquier cosa que tuviera algo que ver con
mis orígenes. Y desgraciadamente y, sin que yo quisiera que fuera
así, también lo hice de vosotros. Vivir en Pozuelo era una deshonra
para mí, así que decidí enmascarar mi pasado y no volver a mirar
atrás. Olvidaba felicitaros los cumpleaños, pasaban semanas sin que
tuvierais noticias mías y nunca escribí. Lo siento, lo siento mucho
de verdad. Pero cada vez se hacía más complicado para mí, cuánto
más tiempo pasaba más me costaba descolgar el teléfono, mi
vergüenza aumentaba día a día. Y cada día también, me arrepentía
de haberos expulsado de mi vida de esta forma, sin motivo alguno.
Siendo la insensatez de aquella adolescente que salió del pueblo, la
única justificación. Me dejé arrastrar durante muchos años por
las ansias de poder y por la fama -explicaba Asun sin dejar de
llorar.
-Hija,
sabemos todo lo que has conseguido gracias a tu esfuerzo y para
nosotros eso es un gran motivo de orgullo -le dijo Pilar llorando,
muy afectada por las palabras de su hija.
-Mamá,
lo sé. He visto las revistas en el armario y por ello quiero
agradeceros desde lo más profundo de mi corazón vuestro amor. Nunca
entenderé cómo habéis hecho para soportar mi comportamiento de
todos estos años, os admiro. ¿Cómo puedo disculparme? ¿Qué tengo
que hacer? -preguntó Asun mirando a los ojos a sus padres.
-Nada,
Asun. Haberte tenido a nuestro lado estos días y saber que has
cambiado es más que suficiente. No tienes que hacer nada, hija. Te
queremos, siempre te hemos querido -dijo Francisco muy emocionado.
-Os
quiero, papás. Nunca nada nos volverá a separar. Ahora solo deseo
recuperar el tiempo perdido. ¡Os quiero! -exclamó Asun mientras los
tres se fundían en un entrañable abrazo.
viernes, 8 de junio de 2012
LA PELI DEL FINDE
Esta película de Alejandro González Iñárritu cuenta con un trío protagonista de lujo: Sean Penn, Benicio del Toro y Naomi Watts.
Las historias de estos tres personajes se entrecruzan tras un dramático accidente de coche. Es una película intensa y dura.
El título de la peli, 21 gramos, hace referencia al, según la creencia popular, peso del alma.
¿Cuál es vuestra peli favorita del gran González Iñárritu? ¿Qué os parecen los protagonistas?
viernes, 2 de marzo de 2012
LA PELI DEL FINDE
¿Quién no conoce esta película? Yo la vi en el cine y tengo que reconocer que lloré a moco tendido.
La peli cuenta la historia de Maggie Fitzgerald, una joven cuyo único deseo es convertirse en boxeadora profesional. El papel de Clint Eastwood es el de un entrenador de boxeo que finalmente, y a regañadientes, se convierte en su mánager.
Tras unos brillantes combates Maggie comienza a ganar mucho dinero, con el que tratará de dar una mejor vida a su familia. Sin embargo, la mala suerte se ceba en ella puesto que un mal golpe en una pelea la deja tetrapléjica.
¿Qué os parece el cine de Clint Eastwood? ¿Cuál de sus films es vuestro preferido?
viernes, 3 de febrero de 2012
LA PELI DEL FINDE
El de esta semana es un peliculón en toda regla. La peli mexicana "Y tu mamá también" cuenta la historia de un viaje en la que los tres protagonistas viven algo más que unas vacaciones.
La peli está protagonizada por Maribel Verdú, Diego Luna y Gael García Bernal. En este film se tratan temas como la amistad, el amor o el sexo.
Además, atención a la banda sonora.
¿Os gusta el cine mexicano? ¿Qué películas mexicanas recomendaríais?
¿Os gusta el cine mexicano? ¿Qué películas mexicanas recomendaríais?
martes, 31 de enero de 2012
CAPÍTULO 28
Sólo llevaba unas semanas en la hacienda. Linda le había dicho que, puesto que su padre estaba incapacitado, era necesario que él se hiciera cargo de sus negocios. Le había cedido los viñedos y todas las propiedades que integraban la hacienda. Le había pedido que mantuviera el prestigio que con tanto esfuerzo, ella y su familia, habían conseguido para su bodega.
Se había instalado en la casa grande, aunque su intención era mudarse a la pequeña casita en la que había vivido con su madre. A fin de cuentas estaba solo, no necesitaba una casa tan grande. Si las cosas con Sarah hubieran funcionado... Trató de borrar la idea de su mente. En las últimas semanas no había dejado de fantasear acerca de cómo sería su vida si Sarah y Paul estuvieran junto a él...
Salió a pasear por entre los viñedos, necesitaba sacar la idea de su cabeza: aún recordaba a Sarah en brazos de Steven. La idea le repugnó. Trataba de mantener su mente ocupada, había cosas en las que no quería pensar...
Por suerte, había tenido mucho que hacer en los últimos tiempos, ¡tenía que dirigir un viñedo!
Llegó hasta el lugar en el que se había celebrado la barbacoa. Recordó el incidente con Anya. Anya... pensó en la última vez que la había visto.
Fue el día después del funeral de Anita. Había sido el peor de su vida: primero, despedir para siempre a su madre y después el terrible enfrentamiento con Steven Taylor.
Recordó lo sucedido.
Cuando llamaron al timbre aún no se había acostado. No podía dormir. No sabía qué hacer. No tenía a quién acudir. Estaba solo.
No iba a abrir la puerta, no quería ver a nadie. El timbre seguía sonando, fuera quien fuera parecía que no iba a irse.
Enfadado, Alfred se levantó. Abrió la puerta. No esperaba que fuera ella.
-¿No vas a dejarme pasar? -preguntó ella. Sin previo aviso se acercó a él y rozó sus labios con los suyos.
Sorprendido, Alfred se separó rápidamente de ella.
-Por supuesto, pasa -la voz de Alfred sonó dura, seca.
Ella pasó hasta el salón observándolo todo: la casa estaba patas arriba, reflejaba el desorden en que había quedado la vida de Alfred tras la muerte de Anita. Apartó la ropa que estaba tirada en el sofá y se sentó.
-¿No vas a ofrecerme nada para beber?
-¿No vas a preguntarme cómo estoy? -respondió enfadado Alfred.
-Perdóname, cielo. No quería ser descortés, ¿cómo estás? -preguntó ella de la forma más seductora que era posible.
Alfred la miró con desprecio. No entendía cómo en algún momento había podido sentirse atraído por una mujer tan frívola y egoísta como la que tenía frente a él.
En la cocina preparó dos cafés. Le entregó uno a ella y se sentó en una silla.
-¿Qué te ha traído aquí? -le preguntó removiendo su café.
-Quería saber cómo estabas y ya de paso sacarte a cenar -dejó su café sobre la mesa y se acercó a Alfred. Retiró el café de las manos de él y se sentó sobre sus rodillas, le rodeó con sus brazos y le besó. Alfred no respondió a sus besos. Con frialdad, retiró los brazos de ella y se levantó.
-No sigas por ahí. No necesito que me saques a cenar. No necesito verte. Es más, no te quiero en mi vida, sal de ella -dijo en tono sereno.
-Vamos, Alfred. No voy a tenerte esto en cuenta, necesitas airearte.
-Estoy hablando completamente en serio. No sé qué es lo que voy a hacer, pero sí sé que no te quiero en mi vida. Ahora, si eres tan amable, vete -Alfred comenzaba a enojarse.
-¡Muy bien! Quería ayudarte pero ya veo que no me vas a dejar. No quiero a mi lado a un hombre así. ¡Adiós! -le dio un beso en la mejilla y con paso firme y decidido se fue.
Una vez fuera del apartamento Anya pensó que quizás lo sucedido era lo mejor. No quería un hombre con problemas a su lado, Anya era un espíritu libre: quería divertirse, no pensar en problemas... A ella le gustaban los hombres divertidos, que la hicieran reír y hacía mucho tiempo que eso no le ocurría con Alfred y, por lo que veía, en los próximos tiempos Alfred no iba a ser una compañía muy alegre. Decididamente, pensó Anya, lo mejor sería regresar cuanto antes a Los Ángeles. A fin de cuentas, la vida sigue, se dijo alegremente.
martes, 24 de enero de 2012
CAPÍTULO 27
Al entrar en la habitación de la institución, vio a Steven junto a la ventana, sentado en su silla de ruedas. Linda se sentó junto a él. Le observó durante algunos segundos. Acarició su rostro, sin apreciar ningún gesto en él. Linda le dijo:
-Estos años junto a ti han sido muy largos. Noche tras noche esperaba despierta tu llegada. Nunca te pedí demasiado. Al principio pensé que seríamos un matrimonio muy feliz ¡yo estaba tan enamorada de ti! Tenía una maravillosa vida por delante, una vida que había elegido vivir junto a ti. Aunque no fue así, desde las primeras semanas ya no fue así. No hemos compartido nada, porque yo nunca he llegado a estar en tu vida. He perdido muchísimo tiempo esperándote. Esperé día tras día al Steven Taylor que me había conquistado. A aquel encantador muchacho que me prometió una vida llena de amor y felicidad. Creo que aquel muchacho se fue diluyendo con el tiempo. Nunca más lo reconocí en ti.
-Te he seguido amando todos estos años -continuó- Lamento de veras lo que te ha ocurrido. Jamás imaginé verte así. Me gustaría poder ayudarte mucho más, pero esto es lo máximo que te puedo ofrecer. Aquí te cuidarán muy bien, y tendrás toda la atención médica que necesitas. Yo me marcho. Necesito alejarme de esta ciudad para comenzar una nueva vida. Recuperaré el tiempo que dejé escapar. Vuelvo a sentir fuerzas, de nuevo renovadas. Tengo muchos proyectos para mi futuro.
-Tengo la esperanza de que me estés escuchando, que no sólo sea tu cuerpo el que está aquí. Deseo que estés bien. Me voy. Adiós Steven -se despidió.
Linda se levantó, besó a Steven en la mejilla y salió de la habitación con paso decidido. Él quedó junto a la ventana, los rayos del sol inundaban la habitación. Una lágrima recorrió se mejilla, Linda se alejaba de él.
sábado, 21 de enero de 2012
LA PELI DEL FINDE
Para un frío fin de semana de invierno nada mejor que una película del gran Clint Eastwood.
En este film Eastwood interpreta a un viejo cascarrabias y racista jubilado. Cuando enviuda la única pasión que le queda es cuidar de su coche.
Vive en un barrio en el que han llegado multitud de emigrantes asiáticos y eso no le hace mucha gracia. Todo cambia cuando conoce a uno de sus jóvenes vecinos....
¿Sois tan fans de Eastwood como yo? ¿Cuál es vuestra peli favorita de Clint Eastwood?
martes, 17 de enero de 2012
CAPÍTULO 26
Linda permanecía de pie en el largo corredor del hospital esperando que saliesen los médicos que habían atendido a Steven. Sabía que sus heridas eran importantes pero desconocía cuál era el estado real de su esposo. El accidente había sido brutal y Linda tenía pocas esperanzas.
Las puertas automáticas se abrieron y un médico se dirigió directamente hasta donde se encontraba Linda.
-¿Sra. Taylor? -preguntó.
-Sí, soy yo ¿Cómo se encuentra mi marido? -inquirió Linda con nerviosismo.
-Está fuera de peligro, sobrevivirá, pero lo que nos preocupa es el estado en que se encuentra -informó el médico.
-¿Qué quiere decir doctor?
-Verá, Sra. Taylor, su marido ha sufrido un accidente muy grave, debido al golpe se ha roto la columna vertebral por dos partes. Nos tememos que haya perdido totalmente la movilidad de las piernas, pero lo más grave y lo que nos preocupa es el fortísimo golpe que recibió en la cabeza y que le provocó una hemorragia interna y, es posible, sólo el tiempo nos lo dirá, que haya dañado alguna parte del cerebro. Hay que esperar un tiempo para diagnosticar con más precisión el daño sufrido y las secuelas que se puedan padecer.
Linda estaba callada, quieta, intentando asimilar toda la información que el médico le estaba proporcionando. Sentía pena por Steven, por muy mezquinos que fuesen sus actos, nadie merecía tanto sufrimiento.
-Doctor ¿qué se puede hacer? -preguntó Linda.
-De momento esperar, es lo único, el tiempo nos dirá qué debemos hacer.
-Muchas gracias doctor ¿puedo verle?
-Sí, pero le advierto que ahora está complentamente sedado y se encuentra insconsciente. El médico la acompañó hasta la habitación y se despidió de ella. Linda entró en la estancia donde se encontraba Steven que yacía en la cama con los ojos cerrados, oscuros hematomas y cortes cubrían su rostro, estaba irreconocible.
Linda se dejó caer en una silla, se cubrió la cara con las manos y comenzó a sollozar, se encontraba al límite de sus fuerzas.
Habían pasado varias semanas y Steven continuaba en el hospital, se estaba recobrando de las heridas sufridas, pero estaba completamente inmovilizado, tal y como se temían los médicos, la hemorragia cerebral había dañado partes de su cerebro. Ningún sonido había salido de sus labios desde el accidente, sus ojos miraban a un punto en la lejanía y se habían quedado presos en él. Ningún movimiento, nada que indicase que Steven continuaba allí con ellos. Vivía gracias a las máquinas que realizaban las funciones vitales que su cuerpo se negaba a realizar.
Linda visitaba el hospital cada día esperando que su marido diese algún signo de recuperación, pero su espera había resultado inutil, la situación no había cambiado desde los primeros días después del accidente. Sentada en la habitación, Linda veía pasar el tiempo sin ninguna esperanza.
-Buenos días, Sra. Taylor -el saludo del médico sobresaltó a Linda que estaba absorta en sus pensamientos.
-¡Oh! Buenos días doctor...
-Sra. Taylor, debemos hablar sobre su marido. Su estado es irreversible. No mejorará, lo siento muchísimo pero tras estas semanas y todas las pruebas que le hemos efectuado, creemos que sería casi un milagro que esta situación cambiase...
-Doctor ¿cree que debo llevarlo a casa? -le cortó Linda.
-Con franqueza Sra. Taylor, no creo que trasladarlo a su casa implique una mejoría, al contrario podría ser inadecuado. El Sr. Taylor necesita constantes cuidados médicos muy específicos que únicamente pueden ser administrados en un centro médico.
-Entonces, digame qué puedo hacer yo...
-Hemos estado evaluando su caso y lo único que nos parece idóneo es internarlo en una institución que hay al norte del estado. Es una institución especializada en casos como el de su marido. Puedo darle toda la información, visite el centro y después tome su propia decisión.
-Muchas gracias doctor. Lo pensaré, se lo prometo.
El médico salió de la habitación después de despedirse de Linda dejándola a solas con sus pensamientos.
Mirando a través de los ventanales vio el pequeño parque que rodeaba el hospital, a la gente que iba y venía, el cielo de un azul intenso, la luz cegadora del verano le obligaba a entrecerrar los ojos, a lo lejos las suaves y verdes colinas de las plantaciones de viñedos.
Sí, la vida continuaba, y ella debía seguir.
Desde la muerte de Anita no había tomado una copa y Linda había recobrado la ilusión de vivir, pero el accidente de Steven había paralizado sus planes. Miró a Steven, y le pareció que era un desconocido con el que había compartido más de la mitad de su existencia.
viernes, 13 de enero de 2012
LA PELI DEL FINDE
Para la segunda semana del año la recomendación de esta semana es un auténtico peliculón. Cierto que es un dramón en toda regla. Esta cinta cuenta la historia de Precious, una adolescente obesa que vive en el Harlem de finales de los ochenta. Precious se enfrenta a una vida marcada por una madre que la odia y un padre que la viola sistemáticamente.
Sin embargo, Precious decide que, pese a todo, ella quiere salir adelante.
Como curiosidad os diré que en este película Mariah Carey tiene un pequeño papel y que, para mi sorpresa, lo hace bastante bien.
Ahora vosotros, ¿qué opináis de este tipo de películas hiper dramáticas? ¿Preferís drama o comedia?
martes, 10 de enero de 2012
CAPÍTULO 25
Steven se dirigía hacia el Country Club. Tomaría varias cervezas mientras pensaba cómo deshacerse de Linda. Era su próximo objetivo. Había osado a contradecirle y debía pagar por ello.
Conocía muy bien la carretera, aunque la velocidad a la que conducía superaba en mucho los límites. Recordaba una y otra vez las palabras de Linda. No conseguía deshacerse de la imagen de su rostro y la ira y el rencor se apoderaban de su alma. ¡Cómo era posible que Linda se hubiese atrevido a hablarle de esa forma! No podía permitir que una borracha le ganara la batalla.
-¡Maldita! -pensaba -He trabajado muy duro por estas tierras, durante muchos años. Todo me pertenece. No voy a permitir que nadie me lo arrebate -gritaba Steven Taylor fuera de sí, mientras conducía.
Estaba ciego de ira.
-¡Maldita borracha! ¡maldito bastardo! -gritaba Steven golpeando el volante del coche.
De pronto, tuvo que dar un volantazo...
El coche se deslizó sin control despeñándose por la colina. Dio varias vueltas de campana. Estallaron los cristales de las ventanillas. Al fin paró. Steven permanecía en su asiento, tenía la cabeza apoyada en el volante. Abrió los ojos, distinguió una luz a lo lejos...
viernes, 16 de diciembre de 2011
LA PELI DEL FINDE
Para este fin de semana previo a las Navidades la película recomendada es "Mi vida sin mí" de Isabel Coixet. No soy especial seguidora de esta directora pero este film es una pequeña joya.
La peli nos cuenta la historia de Ann, una joven que a sus veintitrés años está casada, tiene dos hijos, vive en una caravana en el jardín de la casa de su madre y trabaja limpiando la Universidad. Todo cambia cuando un día Ann visita al médico y una noticia trastornará su vida y la concepción que ella tiene sobre todas las cosas. Y se dará cuenta de todas las facetas por disfrutar que la vida ofrece.
Es un auténtico dramón en toda regla que a buen seguro os hará llorar pero que os recomiendo encarecidamente. Eso sí, tened a mano unos cuantos pañuelos.
Ahora es vuestro turno, ¿cuáles son vuestras películas dramáticas imprescindibles? ¿O sois de los que no os interesan este tipo de películas?
¡¡¡FELIZ FIN DE SEMANA!!!
viernes, 9 de diciembre de 2011
LA PELI DEL FINDE
Esta es una de esas películas que ves sin esperar demasiado pero que te acaba entusiasmando, ¿os ha pasado alguna vez? El protagonista, Jose Coronado, es aparentemente un hombre de éxito que lo ha conseguido todo: una brillante carrera como economista del Banco de España y una bonita familia que le adora. Sin embargo, un día se cruza en su camino una joven estudiante, Marta Etura, que hará que el equilibrio sobre el que había construido toda su vida se tambalee. Una peli que engancha y estremece, sobre todo porque está basada en hechos reales. Y ahora es vuestro turno, ¿qué películas de las que no esperabais demasiado os han acabado enganchando?
sábado, 19 de noviembre de 2011
LA PELI DEL FINDE
Esta semana la película recomendada es un peliculón, uno de esos que te mantienen pegado a tu asiento y no te dejan ni pestañear. Para quienes no la hayáis visto, deciros que es una peli que os hará pensar.
Se ambienta en los últimos años de la República Democrática Alemana. A un capitán de la Stasi se le asigna la misión de espiar la vida de una popular pareja formada por un escritor y una actriz. Esta misión, sin duda, cambiará su vida y su visión del mundo.
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